Kolé

Olofin ordenó que Perro y Kolé, el aura tiñosa, se presentaran en su palacio para encargarles una misión. Perro salió de su casa pero por el camino se encontró un apetitoso hueso de res y se entretuvo comiéndolo. Kolé, sin embargo, acudió presurosa al palacio de Olofin y preguntó obediente:

–¿Usted me mandó a buscar, Babá?

Olofin la designó entonces su mensajera, labor que hasta ahora desempeña.

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