Category Archive: Patakí

Las garzas mentirosas

Igüí llegó un día corriendo a casa de Oshún que era su madrina y le contó que Olofin había mandado a las garzas, sus emisarias, a que lo apresaran porque le había robado un obí. Oshún le dijo que no se preocupara, que ella iba a preparar algo que dejaría a las garzas muy sorprendidas. Dicho esto, regó un líquido en la puerta de su ilé.

Cuando las garzas llegaron a casa de Oshún y pisaron aquel líquido pastoso, se quedaron pegadas en el piso y tuvieron que pedir auxilio a la dueña.

–Si me prometen que dejarán tranquilo a mi ahijado, las dejo ir –dijo Oshún muy desenfadada.

Las garzas asintieron y Oshún trajo una botella de su oñí y las despegó del piso. Cuando volvieron al palacio de Olofin, este les preguntó Read the rest of this entry >>

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La nariz

La nariz, los ojos, las extremidades, el tronco y las orejas, fueron a registrarse con Orunla y este les dijo que tenían que hacer rogación porque podía venir un tiempo en que estuvieran tan cansados que se iban a dormir.

Cuando salieron de allí cada cual tomó su camino. Los ojos acostumbrados a verlo todo no creyeron que en algún momento se pudieran cerrar. Las extremidades, listas siempre para andar los caminos, rieron ante la idea del cansancio. El tronco no se imaginó en otra posición que no fuera erguido y las orejas despreocupadas olvidaron la rogación. La nariz fue la única que siguió el consejo del adivino.

Un tiempo después los ojos sintieron que el cansancio los cerraba. Las extremidades agotadas necesitaron reposar. El tronco sin apoyo buscó donde acostarse. Las orejas quedaron profundamente dormidas junto a los demás. En medio de aquel silencio, solo la nariz quedó despierta.

Desde entonces, cuando el cuerpo duerme, la nariz vela.

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Kolé

Olofin ordenó que Perro y Kolé, el aura tiñosa, se presentaran en su palacio para encargarles una misión. Perro salió de su casa pero por el camino se encontró un apetitoso hueso de res y se entretuvo comiéndolo. Kolé, sin embargo, acudió presurosa al palacio de Olofin y preguntó obediente:

–¿Usted me mandó a buscar, Babá?

Olofin la designó entonces su mensajera, labor que hasta ahora desempeña.

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Cangrejo

En una época en que las gentes y animales andaban sin cabeza, Cangrejo fue a la casa de Olofin a pedir cabeza para todo el mundo y así tener con qué pensar. Olofin le contestó que ya él le avisaría el día en que se decidiera a repartir cabezas para todo el que la necesitara.

Cangrejo salió por la noche a avisarle a todos que había conseguido de Olofin repartir las cabezas. En esta tarea le sorprendió el día muy distante de la casa de Olofin, y a medida que iban llegando la gente y los animales, les iban poniendo su cabeza; pero Cangrejo llegó tarde y no fue posible que le pusieran su cabeza, pues ya se habían acabado.

A pesar de que Cangrejo fue el primero que supo del reparto de cabezas, no alcanzó y ese fue su castigo por no atender sus asuntos.

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Oggún y Oshosi

Un cazador llamado Ochosi había fracasado en todos sus intentos de capturar al venado. Sus flechas nunca alcanzaban la presa. Era como si una mano invisible las apartara de la dirección en que él las dirigía.

Otro tanto le sucedía a Oggún, el dueño del bosque que, por su parte, preparaba constantemente trampas para atrapar al animal sin obtener el resultado apetecido.

Una rivalidad sin límites había surgido entre los dos. Cada uno por su lado intentaba superar al otro en la caza del venado, pero todo era inútil.

Al fin, ambos se encontraron en casa de Orula, donde habían acudido en busca de una solución a su problema.

Orula les dijo Read the rest of this entry >>

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Orula le hace trampa a Olofi

Orula apostó con Olofin a que el maíz tostado paría. Olofin estaba seguro de que ello era imposible, por lo que aceptó la apuesta en el convencimiento de que la ganaría. Pero Orula llamó a Elegguá y a Shangó y se puso de acuerdo con ellos para ganarle la apuesta a Olofin.

El día acordado, Orula acudió con un saco de maíz tostado y lo sembró en el terreno escogido por Olofin. Después, ambos se fueron para el palacio de Olofin a esperar el tiempo necesario. Esa noche Shangó hizo tronar en el cielo y ayudado por la luz de los relámpagos, Eleguá cambió todos los granos por otros en perfecto estado.

Pasaron los días y una mañana Olofin le dijo a Orula que irían a ver si su dichoso maíz tostado había parido o no. Como ya los granos que Elegguá había puesto comenzaban a germinar, Olofin se quedó muy sorprendido y tuvo que pagarle lo apostado a Orula, el que luego, en secreto, lo compartió con Shangó y Elegguá.

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Iború Iboyá Ibochiché

Iború Iboyá Ibochiché es el saludo y bendición que en idioma yoruba, da el babalawo a quienes acuden a él. Tiene varios significados:

  • Que el sacrificio sea hecho.
  • Que el sacrificio sea aceptado.
  • Que el sacrificio sea eficaz.

La expresión original era: Aboru Aboye Abochiche y fue cambiado en la tradición cubana por Iború Iboyá Ibochiché y se refiere a tres mujeres que salvaron a Orula.

Aquí presento el Patakí más común: (Lo pueden encontrar en Ogunda Meyi)

Un Odú de Ifá cuenta la historia de un poderoso rey que tenía presos a todos los babalawos excepto a Orula y este fue citado a presentarse a casa del rey y antes de partir Read the rest of this entry >>

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