Igüí llegó un día corriendo a casa de Oshún que era su madrina y le contó que Olofin había mandado a las garzas, sus emisarias, a que lo apresaran porque le había robado un obí. Oshún le dijo que no se preocupara, que ella iba a preparar algo que dejaría a las garzas muy sorprendidas. Dicho esto, regó un líquido en la puerta de su ilé.
Cuando las garzas llegaron a casa de Oshún y pisaron aquel líquido pastoso, se quedaron pegadas en el piso y tuvieron que pedir auxilio a la dueña.
–Si me prometen que dejarán tranquilo a mi ahijado, las dejo ir –dijo Oshún muy desenfadada.
Las garzas asintieron y Oshún trajo una botella de su oñí y las despegó del piso. Cuando volvieron al palacio de Olofin, este les preguntó Read the rest of this entry >>





