Planta herbácea de flores azules y hojas recortadas, desde hace milenios es apreciada por sus virtudes medicinales.
La Achicoria es una planta europea de la región del Mediterráneo. En España crece silvestre, al borde de los caminos y en sitios incultos de tierras bajas y de las montañas. También se ha propagado en Estados Unidos.
Es una planta vivaz, de raíz profunda, muy ramificada y de 0,90 a 1,80 m de altura. Hojas oblongas, oblanceoladas, o lanceoladas más o menos abrazadoras; las inferiores casi enteras, las superiores se vuelven algunas veces brácteas, por lo común más cortas que las cabezuelas.
Las hojas inferiores son cerdosas, peludas en el envés; flores de brillante color azúl celeste en cabezuelas de 37,5 mm de diámetro, las que se cierran al medio día; vilano como un octavo o un décimo del largo del aquenio.
Las hojas y la flor se emplean en infusión tanto secas, como frescas. Dan una tisana amarga que sienta bien después de una comida copiosa. La raíz se usa para mejorar la digestión. De acuerdo con los experimentos en animales, las infusiones de las serie inflorescencias de la achicoria en administración parenteral, provocan acción calmante en el sistema nervioso central y aumentan la actividad del corazón, aumentando con la amplitud del ritmo en las contracciones cardiacas.
En Cuba las hojas tiernas se comen en ensalada como las espinacas, las raíces tostadas se utilizan para falsificar el café. En fitoterapia se utiliza la raíz por su contenido en insulina, aunque también posee azúcares, sales minerales y principios amargos. La infusión de la yerba silvestre es un remedio tónico aperitivo.
Es aperitiva, digestiva, tonificante, laxante, vermífuga.
En la Religión Yoruba, le pertenece a Obbatalá. Las hojas y raíces en agua común sin hervir son es muy buenas para el estómago. Se emplea también para la hidropesía, las hemorragias y descomposición del vientre. Es muy diurético.
Se consume cruda, en infusión y en decocción.







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