Una vez Kariempeve (el Diablo), fue a ver a Nzambi Mpungo para hablarle acerca de su gran hazaña en la tierra sobre los hombres, que no fue otra, que tentarlos hasta que no quedase uno sobre la tierra que no se hubiera rendido a las tentaciones mundanas.
Nzambi Mpungo lo miró y le dijo que aún faltaba alguien, alguien a que no rebajaría, ni haría que renegara de Él. – Se llama Cobayende.- Dijo Nzambi Mpungo.- Y es un hombre de dignidad impoluta, religioso y respetuoso con los juramentos.
Kariempeve se rió a grandes carcajadas, mientras le decía que él lo seduciría y lo dominaría sin ningún tipo de problema. Cobayende también caería en sus redes.
Tras decir esta afirmación, Kariempeve tomó rumbo hacia la tierra donde vivía Cobayende y lo primero que hizo fue hechizarlo, mandándole un nfuiri (espíritu) que le transmitió la lepra, quedando, Cobayende, enfermo desde ese mismo momento.
Cobayende, viéndose enfermo de tan extraña enfermedad, decidió caminar por el mundo para ver si encontraba la solución para ese extraño mal.
Este viaje de Cobayende fue aprovechado por Kariempeve para probarlo.
Un día, se le apareció Kariempeve a Cobayende y le propuso un trato: “Renuncia a Nzambi Mpungo, y yo, a cambio, curaré tu enfermedad”
-Prefiero morir de esta enfermedad que renunciar a Nzambi Mpungo- dijo Cobayende mirándolo fijamente. -Él es mi Padre –continuó diciendo- y no lo rechazaré jamás, ni a él, ni a su mandato Divino.
Kariempeve en vista de lo sucedido, se dio cuenta que no podía hacer nada para tentar a este hombre, pero a pesar de la fortaleza de Cobayende, no renunció a seguir tentándolo, esperando que tarde o temprano acabara sucumbiendo.
Nzambi Mpungo, cansado de los tejemanejes de Kariempeve, y orgulloso de la fortaleza de Cobayende, le dijo a Kariempeve que esta sería la última vez que le permitía tal cosa, sabiéndose seguro de la lealtad de Cobayende.
Kariempeve, agudizó el ingenio para no desperdiciar esta última oportunidad, y siguió a Cobayende por allí por donde fuera pasando, haciendo que la gente que se encontrase con él le tomara asco y lo repudiara. Y así pasó.
La gente le tiraba cubos de agua para que se alejara, lo insultaba, le tenían miedo. Las heridas de Cobayende cada vez eran más lastimeras.
Sus únicos amigos eran unos perritos, que lamían las yagas de éste, aliviándolo del sufrimiento, y lo acompañaban en su peregrinar en busca de un remedio a su enfermedad.
Pasado un tiempo, Kariempeve se le apareció de nuevo y le propuso la misma oferta con un aliciente más: la gente lo adoraría y lo tendrían como un Rey, siendo la persona más amada por allá donde pasase. Incluso le llegó a ofertar un único reino para él sólo. La única condición, el único precio era siempre el mismo, renunciar a Nzambi Mpungo.
Cobayende fue firme, y alegó que su alma vale más que cualquier reino. Su alma es libre.
Después de esto el propio Nzambi apiadándose de Cobayende, y sintiéndose orgulloso de él, decide darle la salud alejando para siempre la enfermedad, y pasa a darle un Reino solo para él. Fue el regalo que Nzambi Mpungo le hizo por mantener su palabra y acatar su mandato.
Desde entonces, Kariempeve perdió la batalla contra Cobayende, forjándose así uno de los tratados más fuertes creados, por lo que esta Deidad, Cobayende, es capaz de apartarle la muerte del camino a las personas.
En ese momento, Nzambi decide hacerlo Deidad de las enfermedades, siendo el que tiene el secreto de todas ellas, así como el secreto de la sangre.
Desde ese entonces, Cobayende tampoco se puede mojar con agua ni lavar nada suyo con agua, porque recuerda cuando le tiraban cubos y lo rechazaban. Como sustitución, se lava con agua de coco y vino seco sin sal.
La tierra donde está su verdadero Reino es Aranna.
También Nsasi Mpungo es uno de los precursores de que Él ante Nzambi sea Rey de Dahomey y la tierra Yefá, ya que fue quién le quitó los yeremikos a Sarabanda para dárselos a Él.







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