Entrevista realizada al Babalawo José, por Rosa María de Lahaye Guerra.
RM– ¿Posee usted entidades espirituales?
J– ¿A qué tú llamas entidades espirituales?
RM– Muertos que lo acompañan, a los cuales usted les hace culto.
J– Sí… El tema de los llamados “muertos” está asociado a un concepto de familia característico de la religión yoruba: a los ancestros, los antepasados que llamamos ancestros, bien por vía biológica, bien porque pertenecen a tu familia religiosa. Uno tiene que llamarlos, rezarles, mayubbarlos. Y entonces, el cuadro espiritual… Llamarle “cuadro espiritual” a esto podría mover a confusiones en nuestro país; es una cuestión que habría que aclarar. Todo el mundo, cuando mayubba, menciona a sus antepasados de religión. Y después uno menciona a sus muertos familiares, de su familia: mi papá, mi mamá, mi abuelo, mi abuela y los ancestros de la familia.
RM– Carnales…
J– Carnales. Esos son los ancestros que uno menciona a la hora de hacer cualquier tipo de trabajo, sea para llamarlos o como parte del rezo. Pero si se plantea de forma tajante la idea del “cuadro espiritual”, alguien pensaría que uno es espiritista. Y no es así. Esta es una religión de mucha espiritualidad y, como todas las religiones, se basa en el culto a los ancestros, a los muertos, trátese de muertos familiares o de muertos de familia de religión. Habitualmente se les menciona en el rezo, o cuando uno va a rezar, para llamarlos, para saludarlos, en alguna ceremonia. A eggún, al muerto siempre se le menciona. Pero el término “cuadro espiritual” es el que…
RM– Podríamos decir “entidades espirituales”.
J– Entidades.
RM– ¿Usted tiene algunos muertos que lo acompañan, que anden con usted, que usted tenga alguna representación de ellos, que en determinados momentos, digamos, les ponga flores?
J– Aquí hay que tener mucho cuidado, porque en la religión yoruba, aunque no es sancionado, no es bien visto que tú incluyas en el cuadro de tus antepasados a alguien que no tenga tu sangre, excepto los ancestros que vienen por la línea de la religión. Hay muertos para mí que son ilustres, el mismo Benny Moré… A mí el Benny siempre me ha llamado mucho la atención, pero no está dentro de mi cuadro familiar, de mi familia de santo, ni de mi familia sanguínea. Entonces no lo puedo mencionar. Aquí, en Ifá, eso está bastante claro; en mi casa eso se tiene bien establecido. Por ejemplo, en el altar mío, de mis muertos, las fotos que están, que se invocan, son las de mi papá y mi mamá. Nadie más. No se invoca a nadie más. En la religión yoruba, en Ifá, a diferencia de lo que ocurre en otras expresiones espirituales de Cuba, no está concebido que un babalao tenga un muerto con el cual hable.
RM– De modo que usted no tiene…
J– No. Hay otra expresión. Eso es un poco tabú, porque es una ceremonia que se realiza en el cuarto de Ifá; pero sí, en algunas ocasiones, cuando se está haciendo determinado tipo de ceremonia, el babalao puede, por inspiración, decir algunas cosas que no están en los odduns, en el registro, y se supone que a través de él habla alguna entidad de su cuadro espiritual o de su cuadro sanguíneo.
RM– ¿Usted asiste a misas espirituales?
J– Puedo asistir. De hecho, cuando algún ahijado mío tiene un problema que requiere de una misa espiritual, yo lo acompaño. El babalao puede participar como cualquier otra persona. Pero el babalao no puede hablar en la misa. En algunos lugares aceptan esta norma; en otros lugares, no. Yo he ido a algunos trabajos espirituales y me han dicho: “Usted no puede entrar, porque es babalao.”
RM– Esto de las misas espirituales es producto del sincretismo. ¿O existía ya en la religión yoruba ancestral?
J– Es producto del sincretismo. Ahora ¿cómo tú aclaras eso? Porque el espiritismo en Cuba, como todo el mundo sabe, está muy influenciado por la escuela norteamericana de Kardec. Propiamente, las expresiones religiosas yorubas del culto a los muertos, del culto a los antepasados, no tienen que ver nada con el espiritismo. Pero hoy día tú vas a una sesión espiritual y rezan un Padre Nuestro, rezan un Ave María, hacen ceremonias, entonan cánticos llamando a los seres… Tienen alguna influencia, bastante influencia cristiana. Habrá que encontrar a alguien que aclare ese embrollo, porque a estas alturas va a ser difícil eliminarlo de la práctica religiosa.
RM- ¿Usted confía en la eficacia de las misas espirituales?
J- Sí, en realidad sí, ¿por qué te voy a decir una cosa por otra? Yo he asistido a misas, a trabajos espirituales a los que he ido, incluso -hablando con mucha franqueza-, con bastante escepticismo, y he quedado sorprendido por la veracidad y eficacia de lo que allí se hace. Para hablarte de un hecho muy concreto, una persona que para mí, como ser humano, no tiene ningún valor, ningún crédito, en absoluto; una persona mentirosa, no confiable, la he visto pasando muertos y ¡efectivamente…! Efectivamente, está en trance, y ha hecho cosas muy reales.
RM- ¿Qué cosas, por ejemplo?
J- Cosas reales. Era el caso de una persona que, por su propio registro, hubo que mandarla a una sesión espiritual. Yo la acompañé, y al llegar, vi entre los espiritistas a este tarambana del que te hablo; y me dije: “Si este hombre está aquí, ¡ya tú sabes! Esto es descaro…” ¡Error! Sigo teniendo la misma opinión del tipo, pero no cabe duda de que como muertero, como se dice vulgarmente, como espiritista es bueno.
RM- ¿Y qué vio?
J- Se montó.
RM- ¿Con quién se montó?
J- Con una deidad de estas que no me acuerdo el nombre…
RM- ¿Una deidad?
J- Una deidad, no…, una entidad; valga tu aclaración. Él no podía conocer lo que yo conocía de esta persona que se había registrado conmigo. No lo podía conocer. Y dijo algunas cosas impresionantes. Como se dice con frecuencia, no estaba tirando piedras y dando por casualidad en el blanco. No, era a lo concreto, a lo concreto, a lo concreto. También he visto sesiones en las que la gente lo que procura es adivinar; van tirando por aquí y por allá, a ver si adivinan. Pero en el caso que te cuento, y en ese sitio donde estábamos, él era yerno de la dueña de la casa, y le dijo cosas muy serias a esa señora, de sus problemas familiares. Ya cuando se impulsó, se mandó, había que ver aquello…, y dijo cosas con las cuales ella, que es santera y era quien dirigía la sesión, se sorprendió.
RM- ¿Y por qué usted fue a esa sesión espiritual? ¿Por interés o porque acompañaba…?
J- Por interés, porque la persona se había registrado aquí.
RM- ¿Asiste usted con frecuencia a sesiones espirituales?
J- No. Fue un caso muy especial. Estas cuestiones siempre me interesaron desde el punto de vista cultural. Y donde quiera que me den una posibilidad… Tú sabes por qué no puedo ir a los toques. Ahora, si me dicen: “Hay un güiro en la esquina”, y me invitan, yo voy. Hace poco se tocó en la esquina a un muerto -un güiro-, y fui para observar, para mirar; si está bien hecho, si no está bien hecho. Es decir, no se trata de que yo me ponga a juzgar a los demás, pues cada cual tiene sus propias concepciones; sino de determinar, desde mi propia concepción, si aquello está bien orientado.
RM- ¿Hay muchos charlatanes ahí también?
J- Sí, hay de todo en la Viña del Señor. En esto tú tienes que partir de que hay tres tipos de personas. Primero están los simuladores, los tramposos, como tú quieras llamarles, que conscientemente engañan. Luego, hay gente con trastornos psiquiátricos que lo que quieren es sobresalir. Por último, hay, gente a quienes habría que estudiar; es el caso de los que realmente se montan en los toques. Ahora bien, es muy difícil que a una persona le baje una deidad con un casete.
RM- ¿Un casete?
J- Sí, un casete, o un disco: que yo ponga un toque de santo y a una persona le baje una deidad. ¿Te das cuenta? O que en un güiro para un muerto, baje el muerto. Es muy difícil. Es como que tú me digas: “Oye, te vi ayer por teléfono” “¿Qué tú me viste ayer por teléfono?” Por teléfono no se ve a nadie. Al menos el teléfono que conocemos nosotros es un canal de comunicación que no está preparado para eso. Es decir, la ceremonia de llamar a los muertos es una ceremonia muy específica. Y hace poco yo vi un video donde una persona estaba entrando a un toque de santo y en la propia puerta se montó. De esto hay mucho, pero no tiene que ser necesariamente gente que time.
RM– ¿Usted cree que la sugestión y la autosugestión tengan un papel importante en la posesión religiosa?
J– En el caso que te expliqué de los pacientes psiquiátricos, sí. A una persona normal, ¡quién sabe si a través de un toque de tambor se le puede hipnotizar! De hecho se le puede hipnotizar. Pero la expresión religiosa de la deidad que baja y se apodera de la persona, eso no puede ser por sugestión. Ese es el mismo, digamos, bordern line que hay que enfocar desde el punto de vista psiquiátrico y desde el punto de vista religioso; porque hay dos extremos que son perfectamente identificables: los simuladores y los pacientes psiquiátricos, que les da el ataque y caen. A esos todo el mundo los identifica, y es bastante fácil para el conocedor. Pero ya una vez que nos acercamos al médium…, eso merece un estudio serio.
RM– ¿Usted cree que los conceptos de sugestión y autosugestión no son suficientes para explicar esto?
J– Sobre la base de lo que se conoce como posesión, hay una disociación del campo de la conciencia. Desde el punto de vista neurofisiológico, todo trance, sea hipnótico, epiléptico, o de cualquier otro tipo, tiene por debajo una disgregación o disociación, o estrechamiento del campo de la conciencia. Don Fernando Ortiz hace mucho tiempo describió el mecanismo del poseso en un toque batá apelando al conceptos de sugestión, y quienes hemos practicado la hipnosis durante mucho tiempo, entendemos bien este procedimiento. Lo que es difícil entender es la patoplastia, es decir, la expresión particular que cada persona le da a la entidad. ¿Por qué razón un individuo que está en un trance producido por causas de carácter externo ha de tener esa expresión religiosa? Eso tiene una explicación científica psiquiátrica, y tiene una explicación religiosa. Yo he visto actos de posesión en toques cuya explicación es puramente psiquiátrica. Si estuviera ahí un psiquiatra no consagrado, podría explicarlo con facilidad. Pero, no siempre la explicación es sencilla; he visto gente montada por sugestión, y gente que se ha montado sin mediación del elemento sugestivo, y me han hablado, y me han identificado. Sin yo caer en el extremo del fanatismo ni del proselitismo, debo decir que he tenido esas vivencias.
RM– ¿Todos poseemos entidades espirituales?
J– Todo el mundo posee entidades espirituales.
RM– Por ejemplo, ¿yo debo tener a un negro Francisco que era esclavo en un central de Camagüey, que me acompaña, que me protege…?
J– Nosotros siempre saludamos a nuestros muertos familiares y a nuestros muertos de protección, quienes quiera que sean. Ahora, lo que puede cuestionarse es la medida en que nos protegen y la forma en que lo hacen.
RM– ¿En qué medida la religión yoruba acepta o incluye en sí el espiritismo?
J– El espiritismo, como se ve en Cuba, no lo incluye. Hay que deslindar lo que se tiene como práctica aquí en Cuba, y lo que en estos momentos, dada la literatura que estamos revisando, se maneja respecto a la religión yoruba. La religión yoruba es de mucha espiritualidad y mucho culto a los ancestros, pero con ceremonias muy propias de la religión yoruba, que no tienen nada que ver con el espiritismo. Por ejemplo, la misma ceremonia de darle comida a los muertos… No hay ninguna ceremonia en la religión yoruba que no comience dándole cuenta a los muertos; y se le da coco a los muertos, y se le pregunta a los muertos, pero con una parafernalia propia del muerto.
RM– ¿Y habría algún inconveniente en incorporar sincréticamente estos elementos del espiritismo a la religión yoruba?
J– Bueno, de hecho se han incorporado.
RM– Teóricamente ¿habría algo en contra de eso?
J– En mi práctica como babalao yo lo acepto, y al que le salga, al que le aparezca en el registro, le indico que vaya a la misa espiritual. Hay ocasiones en que el muerto lo pide. Si nosotros tuviéramos aquí gente especializada en el culto a eggun, ¡quién sabe si ya no existiría el espiritismo!
RM– ¿No los hay?
J– No los hay, que yo conozca. Pero en Nigeria sí hay sociedades y ocasiones en que se hace culto a eggun, y éste puede bajar, un eggun del panteón familiar, de la casa. Y habla…
Nota: Este artículo fue tomado íntegro de Cubadebate [1] [2] [3]







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