María Lionza

María Lionza es una princesa indígena que nace con los ojos verdes, el color del agua de río. El nacimiento de esta niña de ojos claros, según se predice, traerá consigo grandes cambios, que en algunas versiones son malos y en otras buenos. Su padre es un gran cacique que la sacrifica a la serpiente anaconda que vive en el lago. En otra versión, su padre la manda a la montaña con celadores que están encargados de cuidarla de su destino. Pero la niña escapa, encuentra el lago, y la serpiente se la lleva cuando María Lionza se mira en las aguas y ve su propio reflejo.

Al ser tragada por las aguas, María Lionza se transforma y reemerge resucitada, trayendo consigo los atributos que le ha otorgado la madre naturaleza. Los animales y plantas que llegan con ella son símbolos de su poder y su transformación. María Lionza se convierte en la Diosa Virgen y Madre al mismo tiempo, la naturaleza misma. Su espíritu vive en la montaña para cuidar de todos los que componen la sociedad venezolana.

La Reina María Lionza tiene “cortes” que reflejan las influencias variadas que nutren el culto. Las cortes de María Lionza incluyen dos espíritus que forman con ella una trinidad, Guaicaipuro (indígena) y Tamanaco (africano), los santos y ángeles católicos, médicos como José Gregorio Hernández y José María Vargas, campesinos como Lino Valle, el panteón yoruba de la santería, y personajes históricos como Simón Bolívar, entre muchos otros.

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