Estudios Afroamericanos.- Karina Somonte Rodríguez
Madre de la vida, es considerada como madre de todos los orishas. Es la dueña de las aguas y representa el mar, fuente fundamental de la vida. Por eso se dice que “el santo nació del mar” (el caracol fue el primero que habló y le dijo a las criaturas lo que tenían que hacer).
Patakí
Al principio, aquí abajo sólo había fuego y rocas ardientes. Entonces Olofi, el Todopoderoso, quiso que el mundo existiera y convirtió el vapor de las llamas en nubes. De las nubes bajó el agua que apagó el fuego. En los huecos enormes, entre las rocas, se formó Olokun, el Océano — que es terrible y a quien todo el mundo teme.
Pero el mar también es bueno porque es la fuente de la vida, y el agua hizo venas en la tierra para que la vida se propagara. Esa es Yemayá, la Madre de las Aguas.
Por eso también se dice que antes que nada existiera, Yemayá estaba tendida cuan larga era y de repente dijo: “Ibí bayán odu mi” (Me duele el vientre) y de ella salieron los ríos, los orishas y todo lo que alienta y vive sobre la tierra.
Caminos
La complejidad y riqueza de estos caminos han sido estudiadas por Lydia Cabrera. Para mejorar la comprensión, el lector deberá recordar siempre que “no hay más que una sola Yemayá. Una sola con siete caminos“. De allí tomamos las informaciones que siguen:
- “Yemayá Awoyó” La mayor de las Yemayá, la de los más ricos vestidos, la que se ciñe siete faldas para guerrear y defender a sus hijos, se le reza: Yemayá Awayá okere okún olomí karagbó Osa ya bio lewu eyintegbe awa si leku Yemayá obini ku wa yo lueana okun Iyá sa orí ere egba mio, o: Yemayá Awoyó que estás lejos, en la mar, dueña del agua, tú que comes carnero. Madre de cabello de plata que pare a la laguna, Madre nuestra protectora, mujer perfecta, única, que extiendes el mar, Madre que piensa, sálvanos de la muerte, ampáranos. Cuando Yemayá Owoyó sale a pasea, se pone los adornos de Olokun y se corona con el arcoiris, Ochumare.
- “Yemayá Akuara” De dos aguas. Yemayá en la confluencia de un río. Allí se encuentra con su hermana Ochún. Vive en el agua dulce; es bailadora, alegre, pero poco recta; no hace maleficios. Cuida a los enfermos, prepara remedios, amarra abikús.
- “Yemayá Okuté u Okuti” La de azul pálido, está en los arrecifes de la costa. “Portera de Olokun”. Lo mismo se encuentra en el mar, en el río, en la laguna, que en el monte. Yemayá es, en este camino, mujer del dios de la guerra y de los hierros, Oggún. Come (recibe sacrificios) en compañía de Oggún, y lo mismo los acepta en el mar que en la manigua. Cuando guerrea, lleva colgados de la cintura el cuchillo y las demás herramientas de Oggún. “Esta Yemayá trabaja mucho”. Es una amazona terrible. El ratón le pertenece. Con él le envía mensajes a sus omó o suele transformarse en ratón para visitarlos, y le teme al perro. Es de genio violento, retador; muy severa y rencorosa. Vive internada en el monte virgen o en parajes desolados. Es hechicera, experta en preparar afoché. Le gusta bailar con un majá enroscado en los brazos. Ésta detesta el pato y le encanta el carnero. Son suyos los corales y las madreperlas. Se recoge que en este camino es la mujer de Oggún Alagbedé.
- “Peligrosísima, la sabia y voluntariosa Yemayá Achabá o Ayabá“, la que lleva en el tobillo una cadena de plata. Su mirada es irresistible, su aire altanero. Fue mujer de Orula, y su palabra la acata siempre Ifá, a pesar de lo ocurrido entre ellos, historia que contaremos más adelante. Para oír a sus fieles suele volverse de espaldas. Sus amarres no se desatan nunca. Un babalawo nos dice que es secretaria de Olofi. Otros la consideran “la Mayor de las Santas, porque le dio vida a las criaturas, que nacen y mueren como la luna. Cuando a uno de nosotros se nos cumple el término, es a Yemayá a quien manda Olofi que nos haga una cruz con cascarilla en la frente”. Yemayá es más temible y, desde luego, mayor en jerarquía que Oyá, la dueña del cementerio, de la centella y del vendaval, concubina de Changó.
- “Yemayá Konlá” La de la espuma. Está en la resaca enredada en una manta de limo. Naviera, vive en las hélices de los barcos.
- “Yemayá Asesú” Mensajera de Olokun, la de agua turbia, sucia. Muy seria. Va al caño, a las letrinas y cloacas. Come pato y ganso en Irete Eyiogbe. Recibe las ofrendas en compañía de los muertos. Es muy lenta en complacer a sus fieles. “Cuando se le pide algo, olvídese de lo que le pidió”. Se pone a contar meticulosamente las plumas del pato que se le sacrifica. Si se equivoca en la cuenta, vuelve a comenzar, y esta operación se prolonga indefinidamente.
- “Yemayá Mayaleo o Mayalewo” Vive en los bosques, en una poceta o en el manantial — que su presencia hace inagotable. En este camino se asemeja a su hermana Ochún Ikolé, porque es bruja. Tiene estrechas relaciones con Oggún. Una muñeca la acompaña, actuando como su Elegguá. También se le nombra según donde se encuentre y de acuerdo con lo que hace. Por ejemplo: cuando se le llama Ibú Odo, se refiere a que ella es dueña del añil. La que es la Mar profunda color azul añil.
- “Yemayá Okotó” En mar de fondo rojizo de costa, donde hay conchas.
- “Yemayá Lokún Nipa” Que tiene la fuerza del mar.
- “Yemayá Alara Magwá Onoboyé” Cuando está linda, luciéndose en la fiesta y recibiendo elogios.
- “Yemayá Oguegué Owoyó Olodé” Cuando se le está reflejando el cuerno de la luna.
- “Yemayá Ye Ilé Ye Lodo” Cuando come su carnero en la casa o en la orilla del mar o del río.
- “Ayabá Ti Gbé Ibú Omí” Reina que vive en lo hondo del mar. Madre de Reyes, de Changó, rey de Ima, Tulempe, Oyó, Koso, Nupe y otras tierras.
- “Yemayá Atara Magbá Anibode Iyá” Cuando se interna en el monte virgen, en los parajes solitarios.
- “Yemayá Iyamí Owoyómayé Lewó” Nuestra Madre, Awoyó, la que tiene vestidos suntuosos, la del ajuar rico y las siete sayas.
- “Yalodde” Dándole su título de Reina, porque Yemayá es una reina poderosa.
- “Yemayá Awó Samá” Cuando manda a las nubes que llueva.
Sincretización
En fecha lejana, como 1660, se erigió en el caserío de regla, en terrenos del ingenio “Guaicamar”, un bohío que cobijaba una imagen de la Virgen de la Regla de San Agustín. Cuenta la leyenda que el obispo llamado San Agustín El africano — nacido y fallecido en África (360-436) —, cuando era muy joven, tuvo una revelación de un ángel que le ordenó tallar en madera la figura de una imagen que debía colocar, bien adornada, en su oratorio. Los siglos borraron el nombre que San Agustín le hubo de poner, aunque parece ser Virgen de Regla. Diecisiete años después de su muerte, un discípulo de San Agustín, conocedor del secreto de la revelación y llamado Cipriano, para evitar que la figura fuera profanada por los bárbaros, embarcó con la imagen en una pequeña nave y llegó a un punto de las costas de España, cercano al lugar que hoy ocupa la ermita de la Virgen de regla en la villa de Chipiona, Cádiz. Se dice que, a pesar de una tormenta que los sorprendió en medio del estrecho de Gibraltar, la imagen no sufrió deterioro alguno, ni Cipriano, ni la pequeña embarcación, considerándose éste su primer milagro, y comentándose éste ampliamente por marinos y pescadores. Finalmente, la tradición se encargó de hacerla patrona y protectora de todos los marinos. Dos años después, el bohío fue arrasado por una tormenta. Juan Martín de Coyendo, un hombre piadoso y modesto, se dio a construir con sus propias anos (y la ayuda económica de don Alonso Sánchez Cabello, comerciante habanero) una ermita de mampostería que quedó terminada en 1664, en momentos en que llegaba a la Habana una nueva imagen de la Virgen, traída por el sargento mayor, don Pedro de Aranda. La instalaron en la ermita y allí fue objeto de mucha devoción. El 23 de diciembre de 1714, la Virgen quedó proclamada patrona de la bahía y sus fiestas fueron tradicionalmente muy populares entre todas las clases sociales. Blancos, nobles y negros esclavos — liberados por unos días — bebían aguardiente y presenciaban peleas de gallos e inesperadas corridas de toros. En el aire repicaban alegres villancicos a la dulce María, pero también profundos toques de batá que evocaban a Yemayá, la poderosa, la otra madre.
La sincretización de Yemayá con la Virgen de Regla resultó natural: la Virgen es la madre de Dios, hay que cruzar el mar para venerarla y reside en su orilla; Yemayá es la poderosa madre de todos los orishas, la misericordiosa reina del mar, que es su morada.





Soy hija de yemaya y una persona me dijo que las hijas de yemayá son caracoleras por excelencia. se que en brasil las mujeres consultan con los caracoles. me pregunto si es cierto o esta permitido hacerlo.
Hola maryblues, mis saludos ante todo, segun tengo entendido en nuestro pais el sistema adivinatorio es por los cauries(caracoles), ekole( tablero de ifa) y los chamalongos(palo monte), hay costumbre en otros paises que no puedo especular de ellos, pero bueno si estas interesada del tema, indaga y pregunta a Osafun en esta pagina, y te dara mas informacion de este tema, no faltaria mas la ayuda de varios religiosos para darte sierta informacion hasta donde se pueda hay secretos que solamente lo saben los consagrados con osha, pero esto es sensillo, si nada mas quiere saber cuales son los sistemas adivinatorios estos que te puse son en osha……