Oráculo del Coco (IV)

El Oráculo del coco o Chamalongo, más que un medio de adivinación, es un arte que no todos llegan a dominar. Antes de sentarse a consultarlos, hay que tener (según lo que he aprendido) una comunicación o interrelación previa con los orichas, especialmente con Elegguá: el primer oricha que se debe tener siempre presente.

Cada quien tiene su método personal para pedir algo: algunos se sientan, otros cierran los ojos, hay quienes se arrodillan (cuidado de hacerlo frente a Elegguá, pues sólo sus omos <hijos> lo deben hacer), en fin… cada quien tiene su forma. Usando esa “manera” en que nos sentimos cómodos, es cuando la energía que va del oricha al creyente y visceversa, fluye positivamente. Traten se de notar como a veces, mientras pedimos con confianza, por unos momentos “la mala vibra” desaparece y quedamos como en las nubes. Estoy convencido que a muchos de ustedes les ha pasado. Sólo entonces, es cuando recomiendo consultar los cocos.

Aconsejo pedir ayuda de “sus Mayores” para tal labor, ya que aquí no se pone todo, sólo lo elemental. No hagan nada por la libre, pues cada posición del coco dice algo (me refiero si caen montados, se parten u ocurre otro incidente). En los artículos anteriores sólo se ponen las vistas porque no pretendo suplantar a los religiosos que se dedican a la lectura de los mismos. Sobre todo porque hay veces que las noticias no son buenas y hay que saber qué medidas tomar para contrarrestarlas.

Espero les haya servido de algo estos artículos sobre este Oráculo. Ashé para todos y que Elegguá les mantenga los caminos siempre abiertos.

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