El osainísmo en la Religión Yoruba.

Colaboración recibida de Yuniel Santos.

El conocimiento de la vida misma se basa en la comprensión de todas sus esencias y diversas cuestiones que en ella se esconden. La vida esta en muchos casos ligada por toda una gama de aristas que son compatibles con la compenetración animal y vegetal.

Los verdaderos religiosos son conocidos como osainístas o mejor dicho hiérveros, pues la mayoría de los trabajos que se realizan en esta rama son fundamentados por las cualidades de las plantas que existen en cada una de las nacionalidades que hoy practican esta religión, el fundamento de las mismas esta plagado por un cúmulo de propiedades que son aprovechadas por nosotros los creyentes para acentuar una determinada labor en el plano espiritual de un consultado o de nosotros mismos con el fin de mejorar nuestro de cursar por la visa.

Lejos de ser algo fuera de lo común, el huso de las plantas es tan popular como el ponerse una ropa, pues desde tiempos remotos se utilizan para remedios y limpiezas y muchas cosas más. Como todas las cosas las plantas tienen partes buenas y malas, y son en muchos casos las causantes de disímiles problemas en la salud de alguien que sin una debida orientación profesional tratan de auto mandarse un remedio que lejos de curar o aliviar la situación, provoca desmanes de índole desastroso. Los verdaderos practicantes en este espacio somos verdaderos investigadores de las propiedades de las plantas y sabemos en la mayoría de los caso el como explotar estas maravillosas cualidades y tener buenos resultados.

La vegetación está plagada de muchas cosas que se pueden utilizar en el plano espiritual y también para la ayuda de la salud de cualquiera y por su proveniencia natural es muy raro encontrar efectos secundarios en su aplicación, la fuerza de las plantas viene de la tierra y nosotros conocemos que surgimos de ella y hacia ella vamos, por lo tanto se pueden utilizar lo mismo para hacer un bien que un mal, y en lo segundo los resultados son catastróficos, pues las preparaciones pueden afectar hasta el que las hace para el mal y se cumple la teoría que el que mal hace mal espera, en cambio cuando se realiza una obra de caridad y sanción se puede recibir también cosas buenas que se desprenden de la utilización de las plantas, por lo tanto exhorto a los que practican las artes del osainismo lo realicen con las debidas formas mas apropiadas sin faltar el respeto a nada ni a nadie, recordando que cada planta pertenece a un santo en específico, y como esto es una máxima hay que orar a la planta para que su fundamento espiritual y natural sea mejor y al mismo tiempo sagrado.

Proteger la vegetación que hoy esta en nuestros campos es también una forma de querer la religión de respetar las tradiciones y cumplir con un mandato divino que hoy se encuentra en todas partes: HACER EL BIEN PAR EL BIEN, CUMPLIR CON LOS QUE NECESITAN Y AMAR AL QUE LO PIDE.

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