Colaboración de Denys y su club de seguidores del blog
TODOS tenemos un Ángel de la Guarda. Esto se refleja en que los hijos de Orunmila, no tienen intereses en las coronaciones de Ocha y su única preocupación, es que se corone al Orisha adecuado a esa cabeza.
Por la forma en que los Orishas siempre combaten por la cabeza de un iniciado, en sus continuas guerras de Santo, es por ello que los Babalawos se preocupan al ver las casas de Santo que determinan Ángel de la Guarda, ya que ha sucedido que padrinos incompetentes, mal guiados o inescrupulosos, han coronado el Santo incorrecto y han destruido la vida de un iniciado. De hecho, en esto tenemos un precedente histórico, con una de las más grandes Iyalochas de nuestra historia: Doña Fermina Gómez.
Doña Fermina, fue consagrada en Ochún en los 1870s por un señor conocido como Ño José (Ikudaisí o Ikordasí). Irónicamente, la vida de Doña Ferminita tomó un giro tan terrible después de su consagración, que los informes de esta situación pronto llegaron a los oídos de Obá Tero, quien mandó a buscar a Doña Ferminita y por medio de adivinación, se determinó que todas las calamidades que le habían ocurrido, se debían a que su consagración había sido incorrecta. Para corregir el error, la consagración tenía que ser revalidada. Para hacer las cosas peores, Obá Tero dijo que Doña Fermina había sido consagrada en un Orisha incorrecto. Obá Tero re-consagró a Doña Ferminita, esta vez en su Orisha verdadero, Yemayá. Todo esto se debió a que Ño José Ikudaisí estaba enojado con Yemayá y había jurado no hacer más rituales para ella y al darse cuenta que Doña Fermina era hija de Yemayá, él se negó a hacerle el Santo correcto y le hizo Ochún. Dice la tradición que esta fue la razón.






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